aires de lascivia lijaron mis entrañas
y mi alma, que ya condenaron, huyó de la paz.
Roto queda el silencio; ahora soy ido.
Y, como el canal más sucio de la ciudad
desgarro los momentos del ayer.
Fabrico sueños, vivo en pesadillas.
Naufrago en el mar, me rindo en la malicia.
Hombres y mujeres durmieron en mi lecho de crueldad,
bebí de sus suspiros, los hice marchitar.
¿Qué de qué me río?
Del onírico pasar de las hojas
del realista inconsciente.
Tal vez no llegues a comprenderme.
¿O acaso algo más esperas
de quien darte no puede
una respuesta sincera?
¿Qué es la verdad, a fin de cuentas,
sino algo que todos desean
y que nadie otorga con real entrega?
Soy mi propio reo, vive Dios.
Un poeta que, por no estar maldito,
terminó acabado y sin deseo.
¿Y qué es mejor,
deseo sin voluntad,
o voluntad sin deseo?
¡Sepulcros blanqueados, yo os condeno!
Amáis lo que yo amo, lloráis por lo que lloro.
¡Sois tan malvados como yo!
Montón de putrefactos cadáveres,
hacinados en corruptas madrigueras.
No tiene cabida el raciocinio.
Quisiera huir de todos ellos.
Olvidar, cantar, viajar, luchar…
Sueños de un aventurero sin aventuras,
un peregrino con demasiado camino hecho.
¿O tal vez demasiado trecho por andar?
Las almas fuertes lo son más que el viento,
mas, cómo odia el débil su debilidad.
Y en toda mi vida sólo una cosa puedo asegurar:
Que la estupidez se cuenta aquí por cientos.
Y sólo intento caminar para olvidar,
pero ni las más duras drogas logran ayudarme ya.
Y en la noche, carente de sosiego
acierto a rememorar citas de cuerdo:
Que ésta, la noche es sueño
y los sueños, sueños son.
Elvira y Mirthas
22 de abril de 2009
1 insensatos:
Huy, me gustó lo de "insensatos", felicidades por la nueva bitácora.
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