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miércoles, 10 de marzo de 2010
Publicado por
Unknown
Notas:
Arte,
Caradura,
Poesía,
Pokemon
en
miércoles, marzo 10, 2010
4
insensatos
(Leer mientras se escucha "Knoking on heaven doors", la versión de Guns and Roses)
Las muñecas de trapo no sirven para limpiar
se las coge, uno se las folla y ya está;
Y aunque esto no fuera verdad, sería mejor que callar.
Ya lo sé, soy un marino perdido
y mis sirenas nunca tuvieron un buen polvo que recordar.
Así que me hice a la mar, a la espera
de encontrar un buen coño donde poderme descargar:
Húmedo, suave, profundo y oscuro como la misma mar.
"Qué romántico", me replicó la primera puta que pillé,
y no sin dificultad, ya que no hacía mucho
que había empezado a disfrutar de mi buena polla en su boca.
¡Qué placer!
Mi cucurucho le comenzó a salpicar entre las perlas
y sus labios succionaban como si estuviera loca.
¡Es masoca!
Pensé aterrado, y cogiéndola de las tetas
le estampé la cara contra, del suelo, las piedras.
¡Mataste a mi abuelo!
La pisotée, ¿qué, sino, hacer?
mientras le preguntaba cuánto le gustaba
ella me gritaba que nunca así había podido joder.
Empitonada y asquerosa como estaba,
la aparté de un puntapié.
¡Habráse visto semejante guarra!
No contenta con ser homicida, además de fulana,
se embadurnó con paté y se hizo un glande con plastilina,
quería que me pusiera a lamer como perro de una palangana
mientras ella se masturbaba con un dildo de porcelana.
Las hay guarras, pero esta, en superlativo, era guarrísima.
De modo que no pude hacer menos que matarla,
y encima de la iglesia la empalé con una estaca
para que siempre a tal excelentísima zorra recordaran.
Luego en la puerta me meé, porque total,
ya que unía dos mierdas en el mismo lugar
por qué no mejorarlas con humildad.
Aullé a la luna, "huidiza como ella sola"
y en una "ruidosa cueva de ladrones" machaqué mi cola,
aún sabiendo que mi rabo no se junta con matones.
Mas, en un descuido, ahogado de placer como estaba,
un rufián me abrió el culo y no pude sino soltar un alarido.
Huí de allí, y viendo que la noche daba aún de sí
en un bar me metí: "Camarero, una copa antes de la batalla"
y tras beber el fuerte elixir una hostia en la cara le pegué.
Tenía que demostrar que mi miembro aún daba la talla
y que yo era todavía un hombretón.
Que sí, que un borracho, un vicioso y un cabrón seré.
Todo lo que quieran, menos maricón.
Una noche como otra cualquiera pudo ser
pero quiso el destino que en ella me mataran en un bar.
Demasiado largo mi epitafio, tal vez demasiado zafio,
pero si en mi última noche follé, me follaron y maté
quería que por mi último aliento me fueran a recordar.
Y, por ello, recordad: Las sirenas no tienen coño,
pero por el de una puta cualquiera, una noche en Logroño,
un final triste me tuvieron que dar.
domingo, 3 de enero de 2010
Un conejo con bata rosa
un puñetazo en el estómago
se llevó por maricón.
Pero las golondrinas no perdían esplendor
al remontar el vuelo hacia el molino
que gira y gira cual torbellino
oscurecido por el paso de la bruma.
Fumo, bebo, ¡desespero!
Junto a las hordas celestes alienadas.
Hace mucho que mis gafas de sol
me dejaron de iluminar.
Sólo se imprime en el viento
un quejido lastimero,
y contemplo la que fue mi calavera
entre volutas de humo y riachuelos de cerveza.
Y me siento como un perro
que, sin amo, muere de tristeza.
Incapaz de lijar mis asperezas
¡Vomitaré a causa de mí mismo!
¡Gritaré al mundo que estoy vivo!
Les haré ver mi decadencia
y me permitiré ser con ellos lascivo:
Me follaré como déspota a esos malnacidos,
me inyectaré en vena el blanco elixir
y mi boca descenderá por carnes de impureza,
y hasta donde mi dedo hurga
corromperé con placer y frenesí.
Quisiera follarte en todas las catedrales,
no dejar lugar sagrado donde explorar tu ser,
destruyendo las naves laterales
asustaremos a los curas sin querer.
Te besaré en cada intimidad,
y el oro rojo será el don de nuestro aquelarre.
Deslizaré mi lengua por tu espalda
hasta arrancarte los gemidos instintivos
cuando obtenga de tu sexo el vino.
Sin amar no puedes dañar
y aquí el amor quedó, de lejano, extinguido.
Arañar tu cuerpo un poco más
no debiera considerarse delito.
Sería exquisito prolongar el suplicio
de tu cuerpo estremecido por el placer.
Mi mejor forma de amanecer
sería guiarte al delirio,
para volver a ver caer la tarde
entre tus brazos para perecer…
Y es que lo que el sabio ha de saber
es bien sencillo:
Los mejores incendios pasionales
son aquellos que están prohibidos.
Y tras finalizar la unión nada mejor
que un fuerte licor, alguna broma y un cigarrillo.
Elvira y Mirthas
25 de abril de 2009
un puñetazo en el estómago
se llevó por maricón.
Pero las golondrinas no perdían esplendor
al remontar el vuelo hacia el molino
que gira y gira cual torbellino
oscurecido por el paso de la bruma.
Fumo, bebo, ¡desespero!
Junto a las hordas celestes alienadas.
Hace mucho que mis gafas de sol
me dejaron de iluminar.
Sólo se imprime en el viento
un quejido lastimero,
y contemplo la que fue mi calavera
entre volutas de humo y riachuelos de cerveza.
Y me siento como un perro
que, sin amo, muere de tristeza.
Incapaz de lijar mis asperezas
¡Vomitaré a causa de mí mismo!
¡Gritaré al mundo que estoy vivo!
Les haré ver mi decadencia
y me permitiré ser con ellos lascivo:
Me follaré como déspota a esos malnacidos,
me inyectaré en vena el blanco elixir
y mi boca descenderá por carnes de impureza,
y hasta donde mi dedo hurga
corromperé con placer y frenesí.
Quisiera follarte en todas las catedrales,
no dejar lugar sagrado donde explorar tu ser,
destruyendo las naves laterales
asustaremos a los curas sin querer.
Te besaré en cada intimidad,
y el oro rojo será el don de nuestro aquelarre.
Deslizaré mi lengua por tu espalda
hasta arrancarte los gemidos instintivos
cuando obtenga de tu sexo el vino.
Sin amar no puedes dañar
y aquí el amor quedó, de lejano, extinguido.
Arañar tu cuerpo un poco más
no debiera considerarse delito.
Sería exquisito prolongar el suplicio
de tu cuerpo estremecido por el placer.
Mi mejor forma de amanecer
sería guiarte al delirio,
para volver a ver caer la tarde
entre tus brazos para perecer…
Y es que lo que el sabio ha de saber
es bien sencillo:
Los mejores incendios pasionales
son aquellos que están prohibidos.
Y tras finalizar la unión nada mejor
que un fuerte licor, alguna broma y un cigarrillo.
Elvira y Mirthas
25 de abril de 2009
martes, 6 de octubre de 2009
Jugué a ser malvado y me topé con el mal,
aires de lascivia lijaron mis entrañas
y mi alma, que ya condenaron, huyó de la paz.
Roto queda el silencio; ahora soy ido.
Y, como el canal más sucio de la ciudad
desgarro los momentos del ayer.
Fabrico sueños, vivo en pesadillas.
Naufrago en el mar, me rindo en la malicia.
Hombres y mujeres durmieron en mi lecho de crueldad,
bebí de sus suspiros, los hice marchitar.
¿Qué de qué me río?
Del onírico pasar de las hojas
del realista inconsciente.
Tal vez no llegues a comprenderme.
¿O acaso algo más esperas
de quien darte no puede
una respuesta sincera?
¿Qué es la verdad, a fin de cuentas,
sino algo que todos desean
y que nadie otorga con real entrega?
Soy mi propio reo, vive Dios.
Un poeta que, por no estar maldito,
terminó acabado y sin deseo.
¿Y qué es mejor,
deseo sin voluntad,
o voluntad sin deseo?
¡Sepulcros blanqueados, yo os condeno!
Amáis lo que yo amo, lloráis por lo que lloro.
¡Sois tan malvados como yo!
Montón de putrefactos cadáveres,
hacinados en corruptas madrigueras.
No tiene cabida el raciocinio.
Quisiera huir de todos ellos.
Olvidar, cantar, viajar, luchar…
Sueños de un aventurero sin aventuras,
un peregrino con demasiado camino hecho.
¿O tal vez demasiado trecho por andar?
Las almas fuertes lo son más que el viento,
mas, cómo odia el débil su debilidad.
Y en toda mi vida sólo una cosa puedo asegurar:
Que la estupidez se cuenta aquí por cientos.
Y sólo intento caminar para olvidar,
pero ni las más duras drogas logran ayudarme ya.
Y en la noche, carente de sosiego
acierto a rememorar citas de cuerdo:
Que ésta, la noche es sueño
y los sueños, sueños son.
Elvira y Mirthas
22 de abril de 2009
aires de lascivia lijaron mis entrañas
y mi alma, que ya condenaron, huyó de la paz.
Roto queda el silencio; ahora soy ido.
Y, como el canal más sucio de la ciudad
desgarro los momentos del ayer.
Fabrico sueños, vivo en pesadillas.
Naufrago en el mar, me rindo en la malicia.
Hombres y mujeres durmieron en mi lecho de crueldad,
bebí de sus suspiros, los hice marchitar.
¿Qué de qué me río?
Del onírico pasar de las hojas
del realista inconsciente.
Tal vez no llegues a comprenderme.
¿O acaso algo más esperas
de quien darte no puede
una respuesta sincera?
¿Qué es la verdad, a fin de cuentas,
sino algo que todos desean
y que nadie otorga con real entrega?
Soy mi propio reo, vive Dios.
Un poeta que, por no estar maldito,
terminó acabado y sin deseo.
¿Y qué es mejor,
deseo sin voluntad,
o voluntad sin deseo?
¡Sepulcros blanqueados, yo os condeno!
Amáis lo que yo amo, lloráis por lo que lloro.
¡Sois tan malvados como yo!
Montón de putrefactos cadáveres,
hacinados en corruptas madrigueras.
No tiene cabida el raciocinio.
Quisiera huir de todos ellos.
Olvidar, cantar, viajar, luchar…
Sueños de un aventurero sin aventuras,
un peregrino con demasiado camino hecho.
¿O tal vez demasiado trecho por andar?
Las almas fuertes lo son más que el viento,
mas, cómo odia el débil su debilidad.
Y en toda mi vida sólo una cosa puedo asegurar:
Que la estupidez se cuenta aquí por cientos.
Y sólo intento caminar para olvidar,
pero ni las más duras drogas logran ayudarme ya.
Y en la noche, carente de sosiego
acierto a rememorar citas de cuerdo:
Que ésta, la noche es sueño
y los sueños, sueños son.
Elvira y Mirthas
22 de abril de 2009
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